La edificación del Museo de la Ciudad de Champotón avanza “a paso de tortuga”, y hay molestia porque la administración municipal del Raúl Armando Uribe Haydar en menos de ocho meses empaca maletas y se desentiende de compromisos

Champotón.- A más de dos semanas de la visita de inspección que personal de la Secretaría de Desarrollo Urbano, Obras Públicas e Infraestructura (Seduopi) realizó a la construcción del Museo de la Ciudad de Champotón, las labores se realizan a cuenta gotas, y con toda la indolencia de la empresa encargada, que parece le fue asignado el proyecto más por compadrazgo de las autoridades municipales que por capacidad.

El pasado 23 de enero, tras la protesta de comerciantes y vecinos del centro histórico del puerto de Champotón por el retraso en este proyecto, que debió concluirse en diciembre, personal de la Seduopi supervisó los avances, pues hay el visto bueno del gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas. Hay molestia latente debido a que la constructora ha generado una serie de problemas como la ruptura y desabasto de agua potable de buena parte del centro histórico, lo que refleja desconocimiento e improvisación.

Sin embargo no hubo reactivación de la misma, e igual acontece con la modernización del Chen-Pec que simplemente no avanza e igual se encuentra inconclusa la avenida 500, que incluso ya fue inaugurada, pero las mejoras anunciadas desde el año pasado no se ven por ningún lado.

La administración municipal que encabeza Raúl Armando Uribe Haydar parece entró en un impasse tras el aparente frenesí con que venía actuando. Opositores consideran que el edil frenó su actividad al no verse favorecido ningún integrante de su proyecto político rumbo a la elección del primero de julio de 2018.

Remigio Carvajal Tun, Oswaldo Ek Huchin, y Felicito Ku Parra lamentaron que el edil someta su actuar a su proyección política y sin que le importe el bienestar de los champotoneros. Ku Parra, habitante de la calle 41 y la avenida 500, se quejó de la falta de aparcamiento que prometió el edil para que ellos se quitaran de la orilla de nueva avenida en que mantenían sus “Cachimbas” o loncherías. En estas se ganaban la vida, y les prometieron mejoras que no se ven. “Al paso que van, estos ya van a empacar sus maletas y sin que les importe que no cumplieron”, puntualizó.