* La comunidad de Chuiná se prepara para recibir a decenas de miles de visitantes de todo el sur-sureste del país; el festejo entrelaza actividades religiosas y paganas 

AQUILES SERDÁN (CHUINA), Champotón.- El fervor a la Virgen de la Dolorosa o de Chuiná no ha desmerecido a casi un siglo de su aparición en una de las aguadas de esta comunidad del sur de Champotón, por el contrario aumenta año con año y son miles de creyentes los que asisten a agradecer su mediación o pedir algún favor.

Esta festividad religiosa es de gran relevancia y contempla incluso entre sus actividades un oficio religioso para el próximo martes 16 de abril presidida por el excelentísimo obispo de Campeche, monseñor José Francisco González González.

 

De acuerdo a las creencias religiosas de devotos de diferentes estado de la República Mexicana, se venera a la Dolorosa porque es milagrosa a grado tal que ni en la más extenuante sequía permite que sus aguadas se sequen como acontece con la de otras comunidades.

Se le han edificado dos capillas, una de las cuales se encuentra bajo el agua luego de ser azotada por un huracán de gran magnitud. La diócesis de Campeche construyó otra al pie del cerro, pero muchos peregrinos suben a la cima para adorarla.

PREPARADOS PARA ATENDER A VISITANTES

En un recorrido Visión Sur constató los preparativos de habitantes y prestadores de servicio que se alistan para estar en condiciones de atender de la mejor manera posible a la decena de miles de visitantes que cada edición de la tradicional feria acuden a venerar a la Virgen de la Dolorosa.

Aunque la tradición señalaba que el festejo se debía desarrollar y concluir antes del inicio de la denominada Semana Mayor o Semana Santa, lo cierto es que también se contemplan oficios religiosos tras el Domingo de Ramos y que tiene su clímax en el Viernes Santo en que se recrea la pasión y muerte de Jesucristo, y que continúa con el Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección.

La tradición precisa que en las vísperas de los días santos se oía a los lejos que se aproximaba una tempestad, pero nunca se ha sabido que llegue; por las noches los nativos del sitio escuchaban cantos celestiales provenientes de las cuatro lagunas, que se unen en un punto, y que nunca se ha secado, por más intensa que sea la sequía.

Los creyentes lo atribuyen a la mediación de la Santísima Virgen María Dolorosa, tradición que se transmite de padres a hijos desde hace mucho tiempo, por lo que esta comunidad se convierte en un centro de adoración católico de gran relevancia en las vísperas de la Semana Santa.

Algunos lamentan que se esté perdiendo la esencia de la festividad, ya que antiguamente la leyenda menciona que ninguna persona debía estar para el Viernes Santo en el lugar, pues la Virgen se paseaba por las lagunas.

Ahora muchos acuden más en el plano de diversión pagana, y ante los excesos, las autoridades policiales se ven obligadas a aplicar operativos de vigilancia buscando disminuir en lo posible accidentes viales, ahogamiento y riñas.

Para ello se cuenta incluso con el respaldo de personal la Secretaría de Marina, que implementa operativos de seguridad como parte de las actividades del asueto por la Semana Santa.

En el caso de la autoridad municipal apoya a fin de que servicios esenciales como el agua potable, la energía eléctrica, recoja de basura y calles estén en óptimas condiciones, y los miles de visitantes puedan tener una mejor estancia.

Aumentan considerablemente las corridas de autobuses y combis, y sitios turísticos y playeros de Champotón y Campeche se ven beneficiados por la considerable afluencia de paseantes.

TRADICIÓN CENTENARIA

Desde hace casi un siglo la comunidad de Aquiles Serdán mejor conocida como Chuiná, ubicada a 44.2 kilómetros de la cabecera municipal de Champotón, se convierte por estas fechas en punto de encuentro de miles de creyentes procedentes de toda la Península de Yucatán y de entidades del sureste mexicano.

Veneran a la Virgen de la Dolorosa, a la que se atribuyen apariciones en su aguada y decenas de milagros. La historia oral transmitida por generaciones, señala que desde hace más de 90 años en una de sus cuatro lagunas apareció por primera vez la Virgen de la Dolorosa o de Chuiná.

La descubrieron unos labradores dedicados a la chiclería. Inicialmente se asustaron. Luego comentan que se acostumbraron a convivir con ella, expresa Alfonso Castillo May, de 98 años de edad. Su hijo Román Castillo Brito, de 64 años, recuerda que sus padres siempre contaban la historia.

Ellos participaron hace unos 73 años en la fundación del ejido Aquiles Serdán, primero con ocho familias, y ahora rebasa los 886 habitantes. No querían las autoridades que nadie viviera en este lugar, por considerarlo sagrado.

De todos los fundadores, expresa Castillo Brito, el único que sobrevive es su padre. Nadie quería vivir aquí, sobre todo cuando llegaban los días de la Semana Santa, porque se oía a los lejos que venía una tempestad. Pero nunca se ha sabido que llegue.

Por las noches se escuchaban cantos celestiales provenientes de las cuatro lagunas, que se unen en un punto, y que nunca se ha secado, por más intensa que sea la seca, y que todos los creyentes atribuyen a la intercepción de la Dolorosa, que como madre amorosa proteje a su pueblo del dolor, y que ella mejor que nadie vivió en carne propia al ver a su hijo torturado, vejado y crucificado para expiar los pecados de toda la humanidad.