Dividido en pequeños grupos de tres personas con cribas improvisadas con los costales para naranjas o cebollas, abiertos por un costado, sirven para sacar el sargazo de la orilla de la playa y dejarla en la arena a tres metros de la orilla, por donde pasará la máquina que lo lleva a un lugar cercano.  

Héctor Cobá

CANCÚN, Quintana Roo.- La contribución a la comunidad de más de 250 tianguistas, agrupación que por segunda vez participa en la limpieza de sargazo que agobia las playas de Cancún, esta vez en la arena de playa Delfines, más conocida como El Mirador, en la zona hotelera.      

Parece algo nimio, pero robarle de tres a cuatro horas a la jornada matutina, es un gran sacrificio de los integrantes de la Unión de Tianguistas y Comerciantes Ambulantes del Estado de Quintana Roo AC, presidida por Melitón Ortega García, ya que al concluir todos se retiran a su trabajo cotidiano como que no pasó nada.    

Dos autobuses, más de 20 autos y camionetas, salieron de la oficina de los llamados tianguistas verdes, conforme se llenaba el cupo de los automotores desde las siete de la mañana del pasado sábado 27 de julio de 2019, para llegar al lugar a las 8:12 horas, donde descendieron los comerciantes decididos a ayudar, desde personal de limpieza hasta vendedores de toda laya, por las escaleras hacia la arena de la playa.

    

Un cuarto millón de personas que hacen una excepción y sacrifica cuatro horas de su jornada laboral sabatina, como la de todos los días, a lo largo de los 365 días del año. Su aporte a la comunidad cancunense contra el fatal vegetal marino, que agobia las playas en pleno verano de vacaciones.   

Dividido en pequeños grupos de tres personas con cribas improvisadas con los costales para naranjas o cebollas, abiertos por un costado, sirven para sacar el sargazo de la orilla de la playa y dejarla en la arena a tres metros de la orilla, por donde pasará la máquina que lo lleva a un lugar cercano.       

Son muchos nombres de la Unión de Tianguistas y Comerciantes Ambulantes del Estado de Quintana Roo AC los que se coordinaron para esta limpieza, entre ellos están Karen Ortega y su cuadrilla de limpieza, doña Ligia Quijano y don Melitón en la preparación de los alimentos, los vendedores y sus hijos coordinados por Aarón Gama, como apoyo general además de trasmitir las peripecias de la talacha Paloma Ortega.

Para empezar a trabajar el personal del ayuntamiento benitojuarense da la explicación a los tianguistas de cómo cribar la arena para separar las astillas de vidrio y las colillas de cigarro de los inconscientes. También recomiendan si entran al agua, no adentrarse más allá de un metro por la corriente.        

En total labor de animación, antes de iniciar los trabajos, Ortega García pregunta con energía ¿Quiénes somos? ¡Tianguistas!, responde un medio coro. ¿Quiénes somos?, ¡con huevos!, arenga el líder tianguista. Ahora sí se escucha estentóreo fuerte y claro la respuesta: ¡Tianguistas!

Considerando casi 300 personas, 250 tianguistas con sus hijos, novios, esposos y amigos, se forman más de 90 equipos de trabajo los que con su costalito recogen tres veces el vegetal marino, villano del Caribe, para tirarlo a tres metros de la orilla de la playa, otros se dedican a acomodar lo recogido con la pala, rastrillo, alguno improvisa con un jala hojas.

Tras varios viajes de sargazo amontonado sobre la arena, éste desaparece con la maquinaria especializada para limpiar de vegetación la arena de la playa, jalada por un tractor. Cual chamba de Sísifo, quien fue castigado con “subir una pesada piedra por la ladera de una montaña empinada. Y cuando estuviera a punto de llegar a la cima, la gran roca caería hacia el valle, para que él nuevamente volviera a subirla. Esto tendría que repetirse sucesivamente por toda la eternidad”. 

La realidad cae como una pesada losa, una vez acumulado el sargazo pasa el tractor que recoge lo amontonado, tarea imposible, valiosa ayuda comunitaria, los ayudantes verdes sacan y sacan sargazo y la fuerza incansable del mar sigue y sigue lanzando la yerba maligna del fondo del mar a la superficie.     

Ese ir y venir, de la arena al mar, del mar a la arena, muchas hormiguitas como si fuera una sola, se da después de que Aarón repartiera los costalitos. Karen y Paloma hagan sus trasmisiones, cada una por su cuenta y en distintos lugares del área. Incluso Memo del equipo de seguridad, pala en mano ayuda a juntar el sargazo que será recogido por la máquina especializada.                   

Como uno, los vendedores de ropa, de preparados para la michelada, de globos inflables, de zapatos, mezclados con delegados, contadoras, directivos, los de seguridad, gente de limpieza, etcétera.

A 20 minutos de dar las 10 de la mañana, se escucha el silbido característico, sustituto de ¡a comer!, enseguida se hace la fila de más de 50 personas, quienes fueron atendidas más que rápido, los que deglutieron con fruición, según su elección torta de huevo en salsa verde o roja (un osado hasta se preparó sus dos tacos divorciados); chilaquiles con huevo duro y arroz, tortillas, para tomar botellas de agua, muchas botellas…

Terminada la comida o desayuno los tianguistas verdes se fueron a sus plazas de trabajo…

A pesar de la aglomeración y el trajín se aclara que la cuchara de plástico no sufrió daño alguno. De la cual se desconoce cuántos días lleva ahí en la playa El Mirador.