Los inconformes harán su respectiva denuncia ante una agencia del ministerio público a fin de que se proceda conforme a derecho, y se aclare la situación jurídica con una inspección ocular en el espacio cultural para salvaguardar las piezas correspondientes

Héctor Cobá

@HctorCob 

Cancún.- Si Quintana Roo contrario al camino de la innovación cultural, haciendo a un lado la inclinación natural que todas las entidades federativas de México tengan su respectiva Secretaría de Cultura, surgida en los foros de cultura organizados por la Comisión de Cultura y Cinematografía de la LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados; la imbricación del gobierno estatal de Carlos Manuel Joaquín González con el de su antecesor Roberto Borge Ángulo es clara, la similitud, su falta de respeto a la cultura. Tan claro que el segundo degradó a la Secretaría de Cultura a una Subsecretaría de Cultura, y el primero degradó la anterior a un Instituto de Cultura y las Artes (ICA), dando certeza que el efecto y espíritu Borge no está encarcelado, sino camina libre entre los quintanarroenses.

Como si le hicieran falta problemas a la descuidada actividad cultural surge una más donde la titular del ICA Jacqueline Estrada brilla por su ausencia, el cierre de un espacio cultural: el Museo de la Prehistoria en el parque Dos Ojos, en Tulum; conflicto entre la mesa directiva del ejido Jacinto Pat (formado por 173 familias, dueñas del parque Dos Ojos) y el Instituto de la Prehistoria de América, representado por Eugenio Acevez Núñez luego de incumplir un convenio de colaboración del año 2013 aunque las actividades iniciaron un año antes.

 

El lugar de los esqueletos más antiguos del continente americano, del tigre dientes de sable, perezosos gigantes, caballos y elefantes, que han recibido la visita de cinco mil alumnos de escuelas mexicanas y del extranjero, lo que resalta la importancia cultural y educativa del sitio, que inició como tal en el 2014.

La única exigencia del Instituto Nacional de Antropología e Historia, tras supervisar es que no afecten los elementos paleontológicos y arqueológicos qué hay en los cenotes del área, el que da nombre al lugar: Dos Ojos, Misterio Maya, Nicte Ha, El Jaguar y El Pit; en éste último hay fósiles, huesos de animales y humanos, uno con más de 13 mil años de antigüedad; asimismo, dentro de su cueva está el esqueleto completo de un perezoso gigante que medía más de dos metros de altura, y tiene más de 15 mil años de antigüedad. Donde tan sólo en el año pasado por el pago de entradas ingresaron más de 7 millones de pesos.

Esto es bueno y grave a la vez, ya que la razón del conflicto que cerró el Museo de la Prehistoria en el parque Dos Ojos, en Tulum es el no pago diferido de 3.5 millones de pesos de los 5 millones de pesos de inversión aportados por el presidente del Museo de la Prehistoria Eugenio Acevez Núñez, quien reclama el incumplimiento del convenio para devolver la parte estipulada del dinero en pagos accesibles durante cuatro años.

Los inconformes harán su respectiva denuncia ante una agencia del ministerio público a fin de que se proceda conforme a derecho y se aclare la situación jurídica llevando a cabo una inspección ocular en el espacio cultural para salvaguardar las piezas correspondientes, y posteriormente se les dé acceso a las familias quintanarroenses, del país y al turismo a todos los cenotes y al museo como se acordó desde el principio.      

Acompañados de abogados y de expertos en arqueología subacuática también se pidió la intervención del gobierno del estado de Quintana Roo y del titular del poder ejecutivo Carlos Manuel Joaquín González, que éste tome cartas en el asunto, ya que los que reclaman siempre se ha mostrado su espíritu de conciliación. De no darse este encuentro se puede perder la posibilidad de llevar a la comunidad quintanarroense la proyección cultural y acceso a la cultura fundamental a los rasgos prehistóricos que tenemos en Quintana Roo como la presentada en la rueda de prensa, la réplica de la Mujer de las Palmas, uno de los humanos más antiguos de América, información que se encuentra en los libros de texto gratuito de primaria de Quintana Roo. 

Aquí la interrogante es no ¿dónde está el piloto?, es ¿dónde está la directora del flamante Instituto de Cultura y las Artes de Quintana Roo Jacqueline Estrada Peña?, para defender este patrimonio histórico y cultural, qué hace. Increíble que se olvide de su formación de antropóloga, por eso no se entiende cómo fue nombrada presidenta del comité interinstitucional del proyecto que llevará Quintana Roo al Congreso Peninsular para la Institucionalización de la Lengua Maya, que habrá de celebrarse el 21 y el 22 de febrero en el Centro de Convenciones Siglo XXI de Mérida, si es reacia a tener y compartir información.

A continuación, el ejemplo de su rechazo a dar información pública, solicitada desde el 4 de noviembre del año pasado, no supo ¿cuántos libros (cantidades y títulos) publicó la dirección editorial de la otrora Subsecretaría de Cultura de Quintana Roo en los años 2015 y 2016, antes del nuevo gobierno? Más: De 2016 a lo que va de 2017, en el gobierno del cambio ¿cuál es el estatus de las publicaciones, qué libros están a punto de salir, cuales ya están a la vista y se presentarán pronto, que se planea en cuanto a publicaciones para el 2018? Menos dio datos acerca de ¿Qué se publicó y que se publicará más: poesía, novela, cuento, libro de fotografía, biografía, etcétera? Ni ¿Cómo funcionan sus coediciones con la iniciativa privada quintanarroense, con el gobierno federal (antes de los sismos), con los otros estados de la península de Yucatán y del sureste? Tampoco ¿Cuánto se invirtió en publicaciones, en este año que ya casi finaliza?, y ¿Qué libro o libros se publicaron con fondos federales este 2017? Hasta la redacción de este texto no se recibió ningún dato, a pesar que ella se le recordó el pedido tres semanas después. Ya pasaron más de cuatro meses y nada de información.  

Ella y el gobernador tienen la posibilidad de no repetir el modelo borgista, de despedir a personal sin las indemnizaciones laborales conforme a la ley, así como evitar la firma de documentación que signifique desvío de recursos, ellos pueden “matar” el efecto y espíritu Borge actualmente en libertad o, al menos, que esté encarcelado y no libre.