De revertir el desprecio a la cultura, a lo mejor, podría ser, Carlos Joaquín regresa a los índices de popularidad de antes de nombrar gabinete, máximo que ahora desaprueban su gestión gubernamental un 70.9 por ciento.

Héctor Cobá

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La verdad es inocultable, la dizque autoridad cultural quintanarroense ha sido rebasada. Sólo basta voltear a ver los casos del Consejo Cultural Ciudadano de Chetumal, los ciernes de un futuro Consejo Cultural Ciudadano de Bacalar, junto con las sesiones que tiene una parte de la comunidad cultural de Cancún.

La mejor organizada, que tiene sesiones de análisis, discusión y propuestas en el aspecto de la cultura para ser integradas al Plan Municipal de Desarrollo en Benito Juárez.

Más adelante, un Del torvo morral dedicará un espacio para este destacado quehacer cultural en Quintana Roo, epígono municipal.

En ese rebasar a las autoridades culturales quedan tirados en el suelo Jacqueline Estrada (directora del Instituto de la Cultura y las Artes -ICA-) y el inútil e inepto, sin exagerar, de Alberto Vado Morales (““presidente”” de la Comisión de Cultura de la XV Legislatura), sería osado y estólido ponerle a este ser, diputado local. Ambas personalidades dignas seguidoras de Lilian Villanueva, quien se irá directito al basurero de la historia, por permitir la degradación de la Secretaría de Cultura a una Subsecretaría de Cultura, en 2013, misma que en el inicio del gobierno joaquinista redujo a un débil Instituto de la Cultura y las Artes.

Por eso suena coherente presentarle al gobernador Carlos Joaquín González la creación de la Secretaría de Cultura de Quintana Roo, como es el rumbo que lleva la gran mayoría de los estados con base en las mesas de cultura que se realizaron en diversas sedes organizadas por la Dirección de Cinematografía y Cultura, en la anterior legislatura federal.

El actual regidor y presidente de la Comisión de Educación, Cultura y Deportes del H. Ayuntamiento del municipio de Othón P. Blanco Manuel Valencia Cardín replanteó un regreso al pasado, positivo, convertir al actual ICA en una Secretaría de Cultura (SC), sugerencia directa al gobernador quintanarroense. Importante propuesta ante la falta de acciones y programas que permitan preservar los valores culturales y fomentar la historia e identidad de Quintana Roo, disfrutar las expresiones culturales universales, realizada por Valencia Cardín, como titular de la SC, gracias al contacto directo con artistas locales, creadores, poetas, escritores y músicos.

Este creador, en su faceta de legislador, de los que sí funcionan, en su momento propuso la creación de la Secretaría de Cultura, avalada posteriormente con foros de consulta entre los hacedores de cultura, de donde surgió tal instancia. Ahora retoma la valiosa idea, ya que en la comunidad artística existe el sustento social suficiente para expresarle al Ejecutivo estatal
el interés y la necesidad de darle a la cultura una jerarquía mayor.

Con la experiencia acumulada de traer espectáculos nacionales e internacionales a Quintana Roo, este actor cultural pésele a quien le pese, considera un hecho lamentable la fusión y denigrar una instancia cultural que de Instituto Quintanarroense de la Cultura pasa a Secretaría de Cultura, degradada a Subsecretaría de Cultura para hacerla ICA hoy. Cambio hecho sin
avisar ni tomar en cuenta a los sectores culturales, decisión que la denigra a un bajo perfil, sin voz ni voto en el gabinete, como se encuentra hasta ahora.

A lo mejor, podría ser, Carlos Joaquín regresa a los índices de popularidad de antes de nombrar gabinete, máximo que ahora desaprueban su gestión gubernamental un 70.9 por ciento, lo que les vale (indiferente) a un 11.2 por ciento, mientras un pírrico 17.9 por ciento aprueba su gobierno, ante la pregunta ¿Cómo califica el desempeño de su gobernador?, según un grupo de
consultores. Salvo el turismo, está ultra bajo en calificaciones relativas a confianza en el ejecutivo, apoyo a personas de escasos recursos, servicios de salud, combate a la corrupción, confianza para invertir de los empresarios, mejora de la seguridad, incluido el de aprobación del gobernador.

Puede ser, si revive la Secretaría de Cultura como es la inclinación en la mayoría de los estados del país, recupera algo de legalidad, legitimidad y de popularidad que le garanticen, a pesar de su misoginia, alguna remontada en los números que lo venden con un gobernante totalmente débil en toda la extensión de la palabra. Está peor que el presidente que ya se va, Enrique Peña Nieto, peor calificado aún con un 24 por ciento de aprobación.

Apenas tiene tiempo para reponer la Secretaría de Cultura como recomienda el concejal Valencia, la necesidad que exista en su gabinete un organismo rector de la cultura, con la garantía mantener la identidad de los pueblos de Quintana Roo, sus usos, costumbres y tradiciones, expresiones y disfrute de las bellas artes.

Conveniente para que la comunidad artística tenga espacios y programas de apoyo, y al mismo tiempo participen en la toma de decisiones y en la creación de una política pública de cultura y altura.

De lo contrario, de nada sirve crear instituciones, observatorios o asociaciones que carecen de la formación necesaria para sostenerse y ser operativos y, sobre todo, de beneficio para la sociedad y no sólo para un gremio.

Que quede en manos de ciudadanos/artistas/ gestores /administradores de reconocida trayectoria que reúnan esas cuatro habilidades de todos los municipios de Quintana Roo con base en la horizontalidad para dar muerte a la verticalidad de las decisiones relativas a la administración cultural. Por eso no es para menos recriminar que el Instituto de Cultura y las Artes siga subordinado a la Secretaría de Educación, donde jamás podrá tomar decisiones en favor de la comunidad artística, algo que no debe suceder.

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